Estafas comunes en arriendos y cómo detectarlas

El patrón casi siempre es el mismo: un anuncio con un precio notablemente por debajo del mercado, alguien muy amable al otro lado del WhatsApp, y una razón para apurarse. “Hay tres personas interesadas, consigna hoy y queda apartado”.

Después de consignar, el número deja de responder.

En esta guía te muestro las estafas más comunes en arriendos en Colombia, cómo verificar antes de pagar y qué cobros son ilegales aunque te los pidan con naturalidad.

Las estafas más comunes

El inmueble que no existe

El anuncio tiene fotos impecables, precio atractivo y una dirección que suena real. El problema es que las fotos están sacadas de otro anuncio, a veces de otra ciudad o de otro país.

Cómo detectarlo: haz una búsqueda inversa de las imágenes en Google. Si las mismas fotos aparecen en varios anuncios con direcciones distintas, ya tienes la respuesta. Y exige ver el inmueble en persona antes de cualquier pago: ninguna excusa justifica lo contrario.

El falso propietario

El inmueble existe y hasta te lo muestran. Lo que no es cierto es que quien te lo arrienda tenga derecho a hacerlo. Puede ser alguien que consiguió las llaves, un antiguo inquilino, o alguien que simplemente conocía la propiedad.

Cómo detectarlo: pide el certificado de tradición y libertad del inmueble y verifica que el nombre y la cédula de quien te arrienda coincidan con el titular inscrito. Es información pública: puedes pedirlo tú mismo en el portal de la Superintendencia de Notariado y Registro sin depender de nadie.

Si quien arrienda no es el dueño sino un administrador o una inmobiliaria, debe poder mostrarte el poder o el contrato de administración que lo autoriza.

El pago por adelantado para “apartar”

Te piden consignar una suma antes de mostrarte el inmueble o antes de firmar nada, con la promesa de que queda reservado a tu nombre.

Esta es la estafa más rentable para quien la comete, porque no requiere ni tener el inmueble. Y aquí entra un punto legal que mucha gente desconoce y que veremos en detalle más adelante: en vivienda urbana, exigir depósitos en dinero está prohibido por la ley.

La inmobiliaria fantasma

Se presentan como agencia, tienen logo y hasta página web, pero no existen legalmente. Cobran “estudio de documentos”, “papelería” o “administración” y desaparecen.

Cómo detectarlo: consulta el nombre o el NIT en el RUES, el registro de las cámaras de comercio. Además, la Ley 820 de 2003 exige matrícula de arrendador a quienes ejercen profesionalmente la actividad de arrendamiento de vivienda urbana. Una agencia legítima puede acreditarla.

El doble arriendo

El mismo inmueble se arrienda a varias personas al tiempo. Todas pagan, todas creen tener contrato, y el día de la mudanza aparecen dos o tres familias en la puerta.

Cómo detectarlo: es difícil de anticipar, pero se reduce mucho el riesgo verificando la titularidad y entregando el pago solo contra contrato firmado y entrega de llaves.

El subarriendo sin autorización

Quien te arrienda es a su vez arrendatario y no tiene permiso del dueño para subarrendar. Tú pagas de buena fe, pero cuando el propietario se entera puede exigir la restitución del inmueble.

Cómo detectarlo: si quien te arrienda no aparece como titular en el certificado de tradición, pregunta directamente en qué calidad actúa y pide el documento que lo respalde.

Señales de alerta

Ninguna de estas por sí sola prueba una estafa, pero dos o tres juntas deberían hacerte frenar:

  • Precio muy por debajo del mercado de la zona
  • Presión para decidir en horas
  • Negativa o excusas para mostrar el inmueble antes del pago
  • Solo acepta transferencias a cuentas personales, nunca empresariales
  • Se niega a entregar o a dejarte verificar el certificado de tradición
  • Comunicación exclusiva por WhatsApp, sin oficina ni línea fija
  • Pide copias de tus documentos antes de cualquier visita
  • El supuesto dueño “está fuera del país” y envía a un tercero
  • Insiste en que el contrato se firma después de consignar

Cómo verificar antes de pagar

  1. Visita el inmueble en persona. Sin excepciones y antes de entregar un peso.
  2. Pide el certificado de tradición y libertad. O solicítalo tú mismo: cualquiera puede hacerlo con el número de matrícula.
  3. Verifica la identidad. Que la cédula de quien arrienda coincida con el titular inscrito, o que exista poder o contrato de administración.
  4. Consulta la inmobiliaria en el RUES y pide su matrícula de arrendador.
  5. Exige contrato escrito antes de pagar. Y quédate con una copia firmada.
  6. Paga por medios rastreables. Nunca en efectivo sin recibo, y preferiblemente a cuentas a nombre de la persona o empresa que figura en el contrato.

Qué pueden exigirte legalmente y qué no

Esta sección es la que más dinero te puede ahorrar, porque muchos cobros que se hacen con total naturalidad en Colombia son ilegales.

Los depósitos están prohibidos

El artículo 16 de la Ley 820 de 2003 prohíbe que en los contratos de arrendamiento de vivienda urbana se exijan depósitos en dinero efectivo u otras cauciones reales para garantizar el cumplimiento de las obligaciones del arrendatario.

La norma va más allá y cierra las salidas: esas garantías tampoco pueden pactarse de forma indirecta, ni a través de un tercero, ni en documentos separados del contrato, ni disfrazadas bajo otro nombre.

Es decir, llamarlo “reserva”, “anticipo de garantía” o “fondo de cumplimiento” no lo vuelve legal. Tampoco lo vuelve legal que te pidan firmar una letra de cambio o un pagaré en blanco como respaldo.

Si un arrendador exige depósito, puede ser sancionado por las autoridades de control que la misma ley señala.

La diferencia con las garantías de servicios públicos

Aquí hay un matiz importante: la garantía para el pago de servicios públicos es una figura distinta y sí está permitida. No la confundas con el depósito del arriendo, que es el prohibido.

Los cobros administrativos

Los cobros al inquilino por trámites como la elaboración del contrato o su renovación tampoco proceden. Si te los cobran, estás en tu derecho de preguntar con qué fundamento.

El contrato

La ley permite que el contrato de arrendamiento de vivienda urbana sea verbal o escrito. Pero cuando consta por escrito, el arrendador está obligado a entregar copia con firmas originales al arrendatario y al codeudor.

En la práctica: insiste siempre en el contrato escrito. Un acuerdo verbal es válido pero no te sirve de nada el día que necesites probar algo.

Otras cláusulas que no proceden

Qué hacer si ya caíste

Actúa rápido, porque las primeras horas importan.

  • Reúne las pruebas. Capturas del anuncio, toda la conversación de WhatsApp, el comprobante de la transferencia, el número de cuenta destino.
  • Contacta tu banco de inmediato. Si la transferencia es muy reciente, en algunos casos puede detenerse o reversarse.
  • Denuncia ante la Fiscalía. Puedes hacerlo en línea a través del portal de denuncias.
  • Reporta el anuncio en la plataforma donde lo viste, para que no siga activo.
  • Si fue una inmobiliaria registrada, presenta también la queja ante la autoridad de control correspondiente.

Preguntas frecuentes

¿Es legal que me pidan depósito?

No, en vivienda urbana. El artículo 16 de la Ley 820 de 2003 lo prohíbe expresamente, y la prohibición cubre también las versiones disfrazadas bajo otros nombres.

¿Puedo pedir el certificado de tradición de un inmueble que quiero arrendar?

Sí. Es información pública y cualquiera puede solicitarla con el número de matrícula inmobiliaria. No necesitas autorización del dueño.

¿Vale un contrato de arrendamiento verbal?

La ley admite que sea verbal o escrito. Pero probar las condiciones pactadas en un contrato verbal es muy difícil, así que siempre conviene el escrito.

¿Qué hago si el arrendador se niega a darme copia del contrato?

Está incumpliendo. Cuando el contrato consta por escrito, la ley obliga a entregar copia con firmas originales al arrendatario y al codeudor.

La regla que resume todo

No pagues nada antes de ver el inmueble, verificar quién es el dueño y tener un contrato firmado en la mano.

Toda estafa de arriendo depende de que rompas esa secuencia, casi siempre por la prisa que el estafador se encarga de generar. Un arrendador legítimo nunca va a tener problema con que te tomes el tiempo de verificar.

Si no sabes cómo leer el documento que confirma quién es el dueño, aquí te lo explico paso a paso: qué es el certificado de tradición y libertad y cómo leerlo.

Esta guía es informativa y no constituye asesoría legal. Si ya fuiste víctima de una estafa o tienes un conflicto con un arrendador, consulta a un abogado.

Fuentes

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